El ejercicio de Ho'oponopono para limpiar vínculos tóxicos sin confrontación
Hay personas que después de verlas te sientes agotada. No hicieron nada malo. No hubo discusión. Pero algo en esa interacción te dejó vacía.
Y hay situaciones donde absorbes el estrés de los demás como si fuera tuyo. El mal humor de tu pareja se convierte en tu mal humor. La preocupación de tu madre se convierte en tu preocupación.
Si esto te suena familiar, no es que seas "demasiado sensible". Es que nadie te enseñó a tener límites energéticos.
Las personas altamente empáticas tienen un sistema nervioso especialmente sensible a las emociones de los demás. Las neuronas espejo (las mismas que te hacen bostezar cuando alguien bosteza) se activan con mucha intensidad.
Esto no es un defecto. Es una capacidad. El problema es que sin entrenamiento, esa capacidad se convierte en una esponja que absorbe todo sin filtro.
La diferencia clave:
Sentir empatía significa entender el dolor del otro. Absorber el dolor del otro significa cargarlo como si fuera tuyo. La primera te conecta. La segunda te agota.
Este ejercicio de Ho'oponopono trabaja con los vínculos energéticos que se forman en las relaciones. No requiere confrontación, conversación ni que la otra persona sepa que lo estás haciendo.
Paso 1: Piensa en la persona o relación que más te drena. Trae su imagen a tu mente.
Paso 2: Observa qué sientes en el cuerpo cuando piensas en ella. ¿Dónde está esa sensación? ¿Es tensión, peso, vacío?
Paso 3: Aplica las 4 frases de Ho'oponopono: Lo siento. Perdóname. Gracias. Te amo. No estás aprobando su comportamiento. Estás limpiando la carga que esa relación dejó en ti.
Paso 4: Visualiza un cordón de luz entre tú y esa persona. Imagina que lo cortas con amor, no con rabia. No estás eliminando la relación. Estás poniendo un límite energético.
Paso 5: Termina con la afirmación: "Su dolor es suyo. Mi paz es mía. Puedo estar presente sin cargar lo que no me pertenece."
No es un ejercicio para alejarte de las personas que quieres. No es para volverse insensible o indiferente.
Es para aprender a estar presente con el dolor de los demás sin convertirte en ese dolor. Puedes acompañar sin cargar. Puedes escuchar sin absorber. Puedes querer sin perder tu propio centro.
Práctica diaria recomendada:
Antes de reunirte con alguien que te drena, haz este ejercicio durante 3 minutos. Después del encuentro, repítelo para "limpiar" lo que absorbiste. Con el tiempo, notarás que las interacciones te afectan menos.
Cuando aprendes a no absorber el dolor de los demás, algo curioso sucede: puedes estar más presente con ellos, no menos. Porque ya no tienes miedo de que su dolor te destruya.
Los límites energéticos no te alejan de las personas. Te permiten estar con ellas de verdad, sin protegerte ni huir.